jueves, 17 de diciembre de 2009

Dos guerras no se ganan con la misma estrategia ni dos revoluciones con la misma politica




Si la política es mala, nunca la estrategia revolucionaria puede ser buena; se es derrotado no por cobarde, sino por poco inteligente.

Un revolucionario para poder asumir la historia en un momento crítico debe conocer las leyes de la dialéctica y de la economía política; dominar la política científica; unificar su pensamiento y su acción; saber esperar una ocasión histórica, que siempre se presenta, para transformar el mundo y resolver las contradicciones que se opongan al interés general; plantearse a cada momento sólo lo que se pueda resolver, sin ser centrista ni oportunista; no destruir sino aquello que se pueda sustituir para no adelantarse ni atrasarse en los cambios de estructuras socio-económicas, políticas, culturales y jurídicas. Por encima de todos los dogmas y sectarismos, un revolucionario debe ser fiel a la verdad y a la libertad; no hablar ni proceder en infalible, sino aceptar la prueba y el error, la pluralidad de criterios; rechazar el culto a la personalidad; dejar que la Sociedad haga cuanto mas mejor, sin la tutela del Estado. Y estar siempre dispuesto a aprender del error para llegar a la verdad sin olvidar jamás que sólo se ve lo que se sabe y, por tanto, se ve tanto mejor el futuro, el presente y el pasado cuanto mejor se los sabe. El pueblo ve poco porque sabe poco; es necesaria una revolución cultural permanente para que el pueblo por el saber tenga el auto poder para ser él, únicamente él, el sujeto activo de la historia, superando así las estructuras políticas de dominación por la autogestión, sin burguesía ni burocracias totalitarias.

Abraham Guillen

viernes, 11 de diciembre de 2009

Los fantasmas de la industrialización



En estos días se reúnen en Copenhague los líderes del mundo, pues bien, sin ser lapidario podemos decir que las conclusiones serán las mismas que entregan los expertos en alimentos: Cada años hay más gente que se muere de hambre en el mundo, lo curioso es que el almuerzo de los expertos equivale en unidades monetarias a lo que necesita un africano, un asiático o un latinoamericano para comer con su familia durante un mes.
Hoy la cumbre en Copenhague se considera por el activista ambientalista Bill McKibben como “el encuentro diplomático mas importante en la historia del mundo1, sin embargo desde ya Estados Unidos, el guardián de la democracia la libertad y la justicia, ha manifestado que el encuentro no genera un acuerdo vinculante, en otras palabras, envenenaron el mundo con su modelo de industrialización, pero ahora no quieren pagar por el daño y menos detener esa barbarie. ¿Qué paso con la libertad, la democracia y la justicia?
Imaginamos que esta cumbre arrojara como insumo básico al menos dos cosas:
1.    El mundo es cada vez más hostil para la raza humana, claro nuestra forma de vida lo esta convirtiendo en un lugar inhóspito. Ya no hay vuelta atrás lo hecho, hecho esta.
2.    Ninguna potencia está dispuesta a desmantelar su arsenal productivo, así, esto garantice la supervivencia de la raza humana.

Los menos favorecidos estamos condenados a morir, y sin embargo continuamos como hienas desaforadas con una reprochable actitud de consumismo.
Al paso que vamos para el año 2050 la mitad de la raza humana se ha extinguido o estará en proceso de extinción, para el año 2100 solo el 10% de la población sobrevivirá. No nos pregunten cuales son los referentes para esta conclusión, es más una visión que una sustentación de una de las miles de investigaciones científicas que siempre dicen lo mismo.
Hoy los fantasmas de la industrialización que hizo grande a muchos países entre ellos a los Estados Unidos, aquel que inmortalizo el sueño americano, nos está pasando la cuenta por nuestra desmesurada actitud frente a la naturaleza.