viernes, 14 de mayo de 2010

LA HISTORIA NO OLVIDA A LOS HEROES


La Juventud Argentina de Córdoba a los Hombres Libres de Sudamérica  



Hombres de una República libre, acabamos de romper la última cadena que, en pleno siglo XX, nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica. Hemos resuelto llamar a todas las cosas por el nombre que tienen. Córdoba se redime. Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que quedan son las libertades que faltan. Creemos no equivocarnos, las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana.


La rebeldía estalla en Córdoba y es violenta porque aquí los tiranos se habían ensoberbecido y era necesario borrar para siempre el recuerdo de los contrarrevolucionarios de Mayo. Las universidades han sido hasta aquí el refugio secular de los mediocres, la renta de los ignorantes, la hospitalización segura de los inválidos y - lo que es peor aún- el lugar en donde todas las formas de tiranizar y de insensibilizar hallaron la cátedra que las dictara. Las universidades han llegado a ser así fiel reflejo de estas sociedades decadentes que se empeñan en ofrecer el triste espectáculo de una inmovilidad senil. Por eso es que la ciencia frente a estas casas mudas y cerradas, pasa silenciosa o entra mutilada y grotesca al servicio burocrático. Cuando en un rapto fugaz abre sus puertas a los altos espíritus es para arrepentirse luego y hacerles imposible la vida en su recinto. Por eso es que, dentro de semejante régimen, las fuerzas naturales llevan a mediocrizar la enseñanza y el ensanchamiento vital de los organismos universitarios no es el fruto del desarrollo orgánico, sino el aliento de la periodicidad revolucionaria.


Nuestro régimen universitario –aun el más reciente- es anacrónico. Está fundado sobre una especie de derecho divino; el derecho divino del profesorado universitario. Se crea a sí mismo. En él nace y en él muere. Mantiene un alejamiento olímpico. La Federación Universitaria de Córdoba se alza para luchar contra este régimen y entiende que en ello le va la vida. Reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el demos universitario, la soberanía, el derecho a darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes. El concepto de autoridad que corresponde y acompaña a un director o un maestro en un hogar de estudiantes universitarios no puede apoyarse en la fuerza de disciplinas extrañas a la sustancia misma de los estudios. La autoridad, en un hogar de estudiantes, no se ejercita mandando, sino sugiriendo y amando: enseñando.


Si no existe una vinculación espiritual entre el que enseña y el que aprende, toda enseñanza es hostil y por consiguiente infecunda. Toda la educación es una larga obra de amor a los que aprenden. Fundar la garantía de una paz fecunda en el artículo conminatorio de un reglamento o de un estatuto es, en todo caso, amparar un régimen cuartelario, pero no una labor de ciencia. Mantener la actual relación de gobernantes a gobernados es agitar el fermento de futuros trastornos. Las almas de los jóvenes deben ser movidas por fuerzas espirituales. Los gastados resortes de la autoridad que emana de la fuerza no se avienen con lo que reclaman el sentimiento y el concepto moderno de las universidades. El chasquido del látigo sólo puede rubricar el silencio de los inconscientes o de los cobardes. La única actitud silenciosa, que cabe en un instituto de ciencia es la del que escucha una verdad o la del que experimenta para crearla o comprobarla.


Por eso queremos arrancar de raíz en el organismo universitario el arcaico y bárbaro concepto de autoridad que en estas casas de estudio es un baluarte de absurda tiranía y sólo sirve para proteger criminalmente la falsa dignidad y la falsa competencia. Ahora advertimos que la reciente reforma, sinceramente liberal, aportada a la Universidad de Córdoba por el doctor José Nicolás Matienzo, sólo ha venido a probar que el mal era más afligente de lo que imaginábamos y que los antiguos privilegios disimulaban un estado de avanzada descomposición. La reforma Matienzo no ha inaugurado una democracia universitaria; ha sancionado el predominio de una casta de profesores. Los intereses creados en torno de los mediocres han encontrado en ella un inesperado apoyo. Se nos acusa de insurrectos en nombre de un orden que no discutimos, pero que nada tiene que hacer con nosotros. Si ello es así, si en nombre del orden se nos quiere seguir burlando y embruteciendo, proclamamos bien alto el derecho sagrado a la insurrección. Entonces, la única puerta que nos queda abierta a la esperanza es el destino heroico de la juventud. El sacrificio es nuestro mejor estímulo; la redención espiritual de las juventudes americanas nuestra única recompensa, pues sabemos que nuestras verdades lo son y dolorosas- de todo el continente. ¿Qué en nuestro país una ley – se dice -, la ley de Avellaneda, se opone a nuestros anhelos?. Pues a reformar la ley, que nuestra salud moral lo está exigiendo.


La juventud vive siempre en trance de heroísmo. Es desinteresada, es pura. No ha tenido tiempo aún de contaminarse. No se equivoca nunca en la elección de sus propios maestros. Ante los jóvenes no se hace mérito adulando o comprando. Hay que dejar que ellos mismos elijan sus maestros y directores, seguros de que el acierto ha de coronar sus determinaciones. En adelante, sólo podrán ser maestros en la futura república universitaria los verdaderos constructores de almas, los creadores de verdad, de belleza y de bien.


La juventud universitaria de Córdoba cree que ha llegado la hora de plantear este grave problema a la consideración del país y de sus hombres representativos.


Los sucesos acaecidos recientemente en la Universidad de Córdoba, con motivo de la elección rectoral, aclaran singularmente nuestra razón en la manera de apreciar el conflicto universitario. La Federación Universitaria de Córdoba cree que debe hacer conocer al país y a América las circunstancias de orden moral y jurídico que invalidan el acto electoral verificado el 15 de junio. Al confesar los ideales y principios que mueven a la juventud en esta hora única de su vida, quiere referir los aspectos locales del conflicto y levantar bien alta la llama que está quemando el viejo reducto de la opresión clerical. En la Universidad Nacional de Córdoba y en esta ciudad no se han presenciado desórdenes; se ha contemplado y se contempla el nacimiento de una verdadera revolución que ha de agrupar tan pronto bajo su bandera a todos los hombres libres del continente Referiremos los sucesos para que se vea cuánta razón nos asistía y cuánta vergüenza nos sacó a la cara la cobardía y la perfidia de los reaccionarios. Los actos de violencia de los cuales nos responsabilizamos íntegramente, se cumplían como el ejercicio de puras ideas. Volteamos lo que representaba un alzamiento anacrónico y lo hicimos para poder levantar siquiera el corazón sobre esas ruinas. Aquellos representan también la medida de nuestra indignación en presencia de la miseria moral, de la simulación y del engaño artero que pretendía filtrarse con las apariencias de la legalidad. El sentido moral estaba oscurecido en las clases dirigentes por un fariseísmo tradicional y por una pavorosa indigencia de ideales.


El espectáculo que ofrecía la asamblea universitaria era repugnante. Grupos de amorales deseosos de captarse la buena voluntad del futuro rector exploraban los contornos en el primer escrutinio, para inclinarse luego al bando que parecía asegurarse el triunfo, sin recordar la adhesión públicamente empeñada, el compromiso de honor contraído por los intereses de la Universidad. Otros –los más- en nombre del sentimiento religioso y bajo la advocación de la Compañía de Jesús, exhortaban a la traición y al pronunciamiento subalterno. (¡Curiosa religión la que enseña a menospreciar el honor y deprimir la personalidad!. ¡Religión para vencidos o para esclavos!). Se había obtenido una reforma liberal mediante el sacrificio heroico de una juventud. Se creía haber conquistado una garantía y de la garantía se apoderaban los únicos enemigos de la reforma. En la sombra los jesuitas habían preparado el triunfo de una profunda inmoralidad. Consentirla habría comportado otra traición. A la burla respondimos con la revolución. La mayoría expresaba la suma de la represión, de la ignorancia y del vicio. Entonces dimos la única lección que cumplía y espantamos para siempre la amenaza del dominio clerical.


La sanción moral es nuestra. El derecho también. Aquellos pudieron obtener la sanción jurídica, empotrarse en la ley. No se lo permitimos. Antes que la iniquidad fuera un acto jurídico, irrevocable y completo, nos apoderamos del salón de actos y arrojamos a la canalla, sólo entonces amedrentada, a la vera de los claustros. Que esto es cierto, lo patentiza el hecho de haber, a continuación, sesionado en el propio salón de actos la Federación Universitaria y de haber firmado mil estudiantes sobre el mismo pupitre rectoral, la declaración de huelga indefinida.


En efecto, los estatutos reformados disponen que la elección del rector terminará en una sola sesión, proclamándose inmediatamente el resultado, previa lectura de cada una de las boletas y aprobación del acta respectiva. Afirmamos, sin temor de ser rectificados, que las boletas no fueron leídas, que el acta no fue aprobada, que el rector no fue proclamado y que, por consiguiente, para la ley, aún no existe rector de esta Universidad.


La juventud universitaria de Córdoba afirma que jamás hizo cuestión de nombre ni de empleos. Se levantó contra un régimen administrativo, contra un método docente, contra un concepto de autoridad. Las funciones públicas se ejercitaban en beneficio de determinadas camarillas. No se reformaban ni planes ni reglamentos por temor de que alguien en los cambios pudiera perder su empleo. La consigna de hoy para ti, mañana para mí, corría de boca en boca y asumía la preeminencia de estatuto universitario. Los métodos docentes estaban viciados de un estrecho dogmatismo, contribuyendo a mantener a la universidad apartada de la ciencia y de las disciplinas modernas. Las lecciones, encerradas en la repetición interminable de viejos textos, amparaban el espíritu de rutina y de sumisión. Los cuerpos universitarios, celosos guardianes de los dogmas, trataban de mantener en clausura a la juventud, creyendo que la conspiración del silencio puede ser ejercitada en contra de la ciencia. Fue entonces cuando la oscura universidad mediterránea cerró sus puertas a Ferri, a Ferrero, a Palacios y a otros, ante el temor de que fuera perturbada su plácida ignorancia. Hicimos entonces una santa revolución y el régimen cayó a nuestros golpes.


Creímos honradamente que nuestro esfuerzo había creado algo nuevo, que por lo menos la elevación de nuestros ideales merecía algún respeto. Asombrados contemplamos entonces como se coligaban para arrebatar nuestra conquista los más crudos reaccionarios.


No podemos dejar librada nuestra suerte a la tiranía de una secta religiosa, ni al juego de intereses egoístas. A ellos se nos quiere sacrificar. El que se titula rector de la Universidad de San Carlos ha dicho su primera palabra: Prefiero antes de renunciar que quede el tendal de cadáveres de los estudiantes. Palabras llenas de piedad y de amor, de respeto reverencioso a la disciplina; palabras dignas del jefe de una casa de altos estudios. No invoca ideales ni propósitos de acción cultural. Se siente custodiado por la fuerza y se alza soberbio y amenazador. ¡Armoniosa lección que acaba de dar a la juventud el primer ciudadanos de una democracia universitaria!. Recojamos la lección, compañeros de toda América; acaso tenga el sentido de un presagio glorioso, la virtud de un llamamiento a la lucha suprema por la libertad; ella nos muestra el verdadero carácter de la autoridad universitaria, tiránica y obcecada, que ve en cada petición un agravio y en cada pensamiento una semilla de rebelión.


La juventud ya no pide Exige que se le reconozca el derecho a exteriorizar ese pensamiento propio en los cuerpos universitarios por medio de sus representantes. Está cansada de soportar a los tiranos. Si ha sido capaz de realizar una revolución en las conciencias, no puede desconocérsele la capacidad de intervenir en el gobierno de su propia casa.


La juventud universitaria de Córdoba, por intermedio de su federación, saluda a los compañeros de la América toda y les incita a colaborar en la obra de libertad que inicia.


Firmado: Enrique F. Barros, Ismael C. Bordabehére, Horacio Valdés, presidentes. Gumersindo Sayago, Alfredo Castellanos, Luis M. Méndez, Jorge L. Bazante, Ceferino Garzón Maceda, Julio Molina, Carlos Suárez Pinto, Emilio R. Biagosch, Angel J. Nigro, Natalio J. Saibene, Antonio Medina Allende y Ernesto Garzón.


Nota:


¿Tiene acaso esta situación, algún parecido con la realidad de nuestra universidad?


Apreciado lector, es posible que por las ansias y los afanes de nuestro tiempo, usted y yo, no hemos tomado un minuto de nuestro diario vivir para pensar en la clase de universidad en la que estamos recibiendo nuestra formación. Me perdonaran lo directo de mis argumentos; me atrevo a decir que usted y yo, no conocemos nuestra institución, que si nos preguntan por nuestros símbolos, por la misión, la visión, por nuestros derechos y deberes, la respuesta más segura será bajar la cabeza por la vergüenza, o simplemente, decida reír para afrontar una lamentable realidad: no conocemos nuestra institución.


Esto no es un memorial de agravios contra los estudiantes de la universidad, por el contrario resulta un ejercicio de reflexión en donde todos podemos obtener un beneficio, ser participes de la construcción de universidad, ser parte de la historia viva de la universidad pública.


Por último, sabe usted compañero:



  • ¿Qué es UNIVERSIDAD?

  • ¿Qué es UNIVERSIDAD PÚBLICA?

  • ¿Qué es AUTONOMÍA UNIVERSITARIA?

  • ¿Qué es libertad de cátedra y libertad de expresión?

  • ¿Cuáles son sus derechos y deberes con estudiantes?



martes, 19 de enero de 2010

OBAMA PERDIO EL PULSO



Revisando la prensa internacional en varios idiomas, es unánime la única versión frente al supuesto atentado del cual sería victima los EEUU el 25 de diciembre del 2009, cuyo autor, Umar Faruk Abdulmutallab, nigeriano de 23 años acaba de negar todos los cargos que se le imputaron.


Esta versión única del hecho, se explica, desde el punto de vista de los medios de comunicación a que todos los periódicos, utilizaron la misma fuente de información, fundamentalmente tres agencias internacionales de noticias, AFP, EFE, Reuters. La explicación de la versión unánime, es que las tres agencias citadas, y otras agencias, utilizaron la misma fuente; las agencias estadounidenses de inteligencia, fundamentalmente la CIA.

Como producida en un laboratorio, la versión del hecho se expandió por todo el mundo, y se impuso como criterio de verdad, sin ninguna crítica, con una sola fuente. Ahora es un hecho dado, sobre el cual, se toman decisiones políticas. Todos hemos aceptado pasivamente, que un atentado se iba a cometer contra los EEUU por parte del difuso “terrorismo internacional”.

A quien le sirve este atentado?

En ANNCOL, le proponemos a nuestros lectores una hipótesis explicativa del hecho, no es una especulación, tampoco un análisis semiótico, es una sumatoria de hechos geopolíticos que no debemos dejar pasar desapercibidos:

El atentado, o mejor el supuesto atentado nunca tuvo lugar, es una operación envolvente de la CIA para convencer al presidente Obama, de las bondades de manejar la política internacional con predominio sobre lo militar. Esto pone como protagonista de primer orden al complejo militar estadounidense, y le quita protagonismo-mando al jefe del Estado, en lo que Obama había llamado, la diplomacia del dialogo entre aliados al servicio de la política internacional de los EEUU. Sobre este principio se basaría supuestamente la era Obama. Con este supuesto atentado, la CIA actualiza un enemigo amorfo, Al Qaeda y envía un mensaje claro al ejecutivo, sobre el hecho de que, una potencia militar como los EEUU no debe, consensuar sus intereses estratégicos con nadie, ni siquiera con Inglaterra. No olvidemos que Al Qaeda es una creación de la CIA para luchar contra la presencia Rusa en Afganistán.

Con este hecho, volvemos de lleno a la era Bush, era que tiene una línea de continuidad con el golpe de Estado en Honduras y que se complementa con la decisión de envió de refuerzos a Afganistán y con el nuevo foco de conflicto en Yemen. Se le corta las alas al premio nobel de la paz, el ejecutivo queda preso del complejo militar estadounidense. El predomino de lo militar, sobre lo diplomático para resolver crisis, entierra definitivamente a la ONU y a su consejo de Naciones Unidas. Todas las crisis de ahora en adelante, en época de recesión y crisis financiera del modelo capitalista de producción en los EEUU, se resuelven militarmente, no estamos queriendo decir que no haya sido así antes, estamos diciendo que se legitima aún más, sobre todo, cuando el sionismo de Israel tiene al frente el desafío de Irán.

Obama mostró dudas sobre el apoyo a Israel, ante una eventual salida militar a la crisis nuclear con Irán, éste nuevo escenario alinea a Obama en la senda militar para resolver la crisis con Irán. Obama tenía una opción clara, y era la ruptura con cierto equipo de asesores y colaboradores ligados al complejo militar, y a los halcones del pentágono, creemos que es tarde para Obama. Con este atentado, el ejecutivo estadounidense empeño su brújula en materia de política internacional.

Este atentado, reencaucha el discurso sobre la seguridad y la amenaza terrorista, ya lo anuncio una portavoz del departamento de defensa, “queremos que todos nuestros aliados, tengan acceso a las últimas tecnologías en materia de seguridad”. Los escáneres en los aeropuertos, y todos los sistemas electrónicos de seguridad, tendrán que ser adquiridos por todos los países con tránsito de pasajeros por suelo estadounidense. A eso sumamos, las medidas que restringen la privacidad, que promueven el control social, el video-vigilancia, las intercepciones telefónicas, en últimas, la invasión del control social en toda la vida social y privada, control social que garantiza el statu quo vigente.

Obama quedó prisionero del aparato tecno-militar estadounidense, Guantánamo no ha sido cerrada en enero del 2010 como lo prometió, ahora no hay fecha de cierre, se pensaba un cambio frente al infame bloqueo contra el pueblo cubano, nada de eso, Cuba está en la lista de países de promueven el terrorismo.

Este escenario es catastrófico para la construcción de la paz en el mundo y especialmente en América Latina, la situación se agravada con las siete bases militares estadounidenses en suelo colombiano. Si aún, sin instalar completamente estas bases, ya se viola el espacio aéreo venezolano, imagínense con todas las bases en pleno funcionamiento.

La lacónica frase de Obama frente a la responsabilidad de este supuesto atentado “la falla es mi responsabilidad, tengo la responsabilidad solemne de defender mi país” nos recuerda la lacónica frase de Belisario Betancourt durante los hechos del Palacio de Justicia “yo he estado al frente de los hechos del Palacio, yo soy el único responsable, como comandante en jefe”, cuando en realidad el país estuvo durante los hechos sin presidente constitucional, ya que los militares dieron un golpe de Estado que duro tres días. Tenemos la impresión que Obama dejo de ser ya, el presidente de los EEUU.

Este escenario complejo, pero no difícil a desenredar, impone a los pueblos del mundo la unidad frente al militarismo, frente al fascismo del capitalismo internacional. Unidad de acción, unidad ideológica estratégica y táctica para defender la humanidad. Esta resistencia, sólo la pueden hacer los pueblos del mundo, los trabajadores, los campesinos, los estudiantes, porque el enemigo es uno sólo.

En esta lucha política-militar, no podemos olvidar que es ideológica también, y que en ese sentido, la construcción de una “verdad” coherente con los intereses capitalistas, esta la orden del día, como inventar un supuesto atentado.

Porqué la CIA, teniendo toda la información que tenía sobre este supuesto atentado, porqué no lo evitó. Creemos que los pirómanos se han tomado el cuerpo de bomberos. Obama ya no comanda en los EEUU.

tomado de:
ANNCOL